"Menos plata, orden y moral, el resto tenemos de todo." (Jorge Artola a un cliente)
Entrar ya es placer. Anticipar los olores, las texturas y las rarezas. Cuando entrás a Diómedes Libros puede llevarte media hora alcanzar el mostrador al fondo. Para cuando lo alcanzás, te olvidaste cuál era el libro por el que originalmente ibas a preguntar: treinta rarezas te distrajeron en el camino.
Oler el papel viejo, como recuerdos de estantería de tus abuelos. La piel que se te eriza por tocar, hojear, respirar el polvo de momentos ajenos. También existen ediciones nuevísimas de escritores que nadie conoce. No tenés que leer: basta con mirar las tipografías.
Jorge Artola cuenta que cuando arrancó con la librería (antes la librería del Patio Biarritz), hace 28 años, "solamente escuché profecías catastróficas y horrores aguardándome en mi vida por haberme metido en libros."
Era un pensamiento general que, si uno proyectaba 30 años a futuro, nadie iba a leer: estaba apareciendo el VHS, ¿quién leería si podía alquilar videos?
Era un pensamiento general que, si uno proyectaba 30 años a futuro, nadie iba a leer: estaba apareciendo el VHS, ¿quién leería si podía alquilar videos?
Sin embargo, uno no puede estar quince minutos de corrido hablando con él y ya suena el teléfono. "Muy buenas", levanta el tubo.
Son parte de la escena los personajes que entran y deambulan largo rato por el lugar. Curiosos, ávidos de intercambio y de conversación.
Artola vuelve a interrumpir sus charlas y llamadas; tiene que poner en una bolsa cuatro libros enormes que lleva un señor mayor.
Artola vuelve a interrumpir sus charlas y llamadas; tiene que poner en una bolsa cuatro libros enormes que lleva un señor mayor.
"Es que hoy me desperté porque me llamaron temprano y digo, ¿quién se murió? Y... se murió Fulanito. Es que claro, cuando me llama alguien a las ocho, tempranito, es porque se murió alguien", comenta el señor.
No termina de irse cuando entra una joven de pantalones holgados y musculosa violeta, con voz suave de esas personas que asumís que meditan. "Disculpá, ¿puedo colgar en tu puerta mi cartel de sesiones y talleres de Shiatsu?" Y lo coloca junto a los anuncios de clases de guitarra, atención psicológica, libros nuevos, meditación, y demás ventanas a otros mundos.
No le falta a Artola emocionarse al contarme la historia de un libro que, aclara, no está a la venta. Se trata de "Operación Masacre", del periodista Rodolfo Walsh, dedicado por el autor mismo al equipo de Carlos Quijano de la revista Marcha.Diómedes Libros es lo que yo llamaría Templo del Lector y del Curioso. Se encuentran adentro "ruinas arqueológicas" enteras: vidas que ya no vuelven. El lugar no es apropiado para aquellos que les guste el trabajo intelectual y de escritorio: es para quienes van a ensuciarse las manos.
Mis dedos quedaron negros. Mientras Artola asistía a otros clientes, no pude evitar revisar las estanterías.
| Diómedes Libros por dentro |
Un banco celeste en un verde jardín, cuentos y poemas de un escritor olvidado uruguayo: Carlos Rodríguez Pintos. Según el prólogo "la trama de estas historias (...) procura en todo instante burlarse de la lógica".
Lo mejor es la dedicatoria a mano: "Para Luis García Lagos Turena, con un muy afectuoso recuerdo de un amigo, Carlos Rodríguez Pintos. Navidad 1974".
Cantos y cenizas de París, por René Bonne. Escrita en lapicera, en la primer hoja, lleva una dedicatoria que también me cayó del cielo: "al amigo Juanito Dominguez Cebal, espíritu de privilegio, este recuerdo amante del París eterno. Cordialmente, René Bonne. Año santo del 50".
Las visitas extranjeras. Una revista chiquitita, editada en 1968. Según dice la contratapa, sus escritos son de "seis viajeros del siglo XVIII que dan el testimonio de su paso por la Banda Oriental".
Pero el por qué me enamoré de esta revista es otra historia, que deberá ser contada en otra ocasión...
11 comentarios:
Muy bueno Caro! Espero poder seguir leyendo tus publicaciones! : )
¡Hacia falta algo así! Hace tiempo que las librerías se dedican mayormente a los best seller actuales, y se olvidan de los clásicos (conocidos, olvidados o aún no encontrados). Genial la descripición; uno siente como que recorriera en persona ese (citando) "Templo del Lector y el Curioso". Sin desperdicio.
Felicito a Jorge Artola por colaborar con la Cultura tanto tiempo, y a Caro por este articulo.
¡Espero más!
Qué facilidad que tenés para transportarnos a cualquier lado! Me encantó el lugar, espero que un día de estos me puedas acompañar a pasar la tarde.
Quiero seguir leyendo jeje, besote Caro!
Fue un viaje esplendido a esta librería, quiero que leas esos libros y me cuentes, el primero me intriga mucho! Muy fácil de leer y fluida tu forma de escribir. Me gusta que describas los olores, me adentro en ese mundo y esta bueno describir mas de uno de los sentidos, por que no todos sentimos por la vista. Como te conozco que tus números tienen colores, en los olores y los sabores también pueden haber colores y eso fue lo que vi cuando me describiste los olores. Simplemente un relato exquisito, quiero leer mas!
Iosi, qué lástima que estás tan lejos. Pero allá seguuuuro que debe haber mil lugares llenos de rarezas bastante curiosas y bastante más antiguas! Si llegás a encontrar un lugar como esos me avisás y te hago unos encargos. En el idioma que sea jeje.
Cuando quieras!!! :)
Qué linda Mei! Los colores rule!!!
como Alicia o Neo siguiendo al blanco, llegué hasta aquí.
(linda entrada que me llena de recuerdos)
saludos.
Caro: No soy gran lectora....pero lograste que quiera ir YA a conocer ese mágico lugar!!
SU
Lograste que me emocione con "Los libros no son para leer"!!! Te das cuenta que todos esos libros con dedicatorias traspasaron el tiempo?
... y cayeron en tus manos... te estaban esperando!!!
Babi
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